Metro Exodus (2019)

 

Las vías hacia el futuro.

Dos años después de los eventos narrados en ”Metro: Last Light“, la historia de Artyom continúa bajo las ruinas atómicas de Moscú. Estamos en el año 2036 y, lógicamente, esta nueva entrega de la saga ”Metro” sólo tiene en cuenta el final bueno de ”Last Light” (conocido como Redención), donde Artyom sobrevive al asalto del búnker D6. Las cosas no han mejorado nada en los túneles moscovitas y los escasos supervivientes comienzan a perder la esperanza. Aunque han pasado muchos años desde la última vez que alguien oyó algo que no fueran interferencias o ruido en la radio, Artyom está convencido de que una vida en la superficie es posible, en algún lugar alejado de la contaminación radioactiva. Su optimismo se apoya en un mensaje entrecortado que apenas consiguió oír hace ya algún tiempo. Nadie en su estación le cree, ni sus camaradas de la orden, ni si quiera Anna… “No hay nadie fuera, Artyom. Nadie a quien buscar. Nadie a quien salvar. Nadie con quien hablar”. Pero el joven es inasequible al desaliento, y todos los días se juega la vida en la superficie para conseguir un poco de cobertura, siempre en busca de la más mínima señal… Dmitry Glukhovsky, que ya se despidió de las novelas con ”Metro 2035”, hace lo propio con la saga de videojuegos con este ”Metro Exodus”, de cuyo guión es coautor. Y es una despedida digna de lo mejor de su obra. El futuro de la franquicia tras esta entrega queda en las acertadas manos de los guionistas de 4A Games. Atención al contador Geiger, comienza el éxodo.

Moscú a nuestras espaldas. No sólo salimos a la superficie, sino que abandonamos la capital soviética. A bordo de una poderosa locomotora, la Aurora, el Coronel Miller, los espartanos, Anna y, por supuesto, Artyom, dejarán atrás su hogar de emergencia para otear un nuevo y peligroso horizonte. El viaje nos llevará a recorrer la vasta Rusia durante un año completo con sus cuatro estaciones (invierno, verano, primavera y otoño). Desde el Volga nevado al desértico Mar Caspio, nuestro periplo en busca de un nuevo hogar nos conduce hasta un mundo hostil, bello y aterrador a un tiempo. Aunque no se trata de un sandbox de mundo abierto, algunas de sus fases son tan grandes que pueden llegar a dar esa impresión. Estas enormes áreas, donde prima la libertad de movimiento y la exploración, se intercalan con acierto y equilibrio con secciones cerradas donde los scripts y QTE toman las riendas de un desarrollo más lineal. Así pues, el juego se reparte entre dos estilos, uno que transcurre al aire libre y otro que nos lleva de nuevo a la claustrofobia de instalaciones subterráneas, túneles y búnkeres, ambos con la magnífica y asfixiante ambientación propia de la saga. Esta transición entre niveles es uno de los grandes aciertos de la propuesta, ya que se enlazan vastos mapas con lugares pequeños, misiones de larga duración con recados ligeros. Pasamos de la fría nieve de la tundra al árido clima del desierto, de la acción desenfrenada y los tiroteos en una base militar bajo tierra al sigilo extremo en mitad de un frondoso bosque. Esto sucede continuamente, en un carrusel de ritmo perfecto.

Muchos kilómetros tras nosotros. Entre fases, nuestra vida cotidiana transcurre en la Aurora. En sus vagones conversaremos con el resto de supervivientes. De esta manera vamos conociendo más detalles de sus esperanzas, anhelos y temores. Estos interludios aportan un componente dramático y humano a la narración que consigue activar nuestra empatía. Una vez que el tren va alcanzando sus objetivos, toca bajar a tierra para mancharse las manos. Enemigos humanos, bestias mutantes, gas letal y radiación nos esperan en bosques, ruinas y ciudades devastadas. Las misiones principales siempre son claras, pero en esta ocasión las posibilidades estratégicas para acometerlas son bastante más variadas. Completar las secundarias, mucho menos elaboradas, nos proporciona equipo adicional y valiosos recursos. De nuevo toca gestionar cada filtro y cada bala, aunque esta vez podemos crear nosotros mismos toda clase de suministros y municiones (estas últimas sólo en las mesas de trabajo de los refugios y en el tren), siempre que dispongamos de los materiales necesarios para ello. Nuestra pesada mochila nos permite elaborar en pleno campo objetos que nos pueden salvar la vida (desde botiquines a cócteles molotov). Las armas, que incluyen todos los clásicos del género FPS (pistolas, revólveres, fusiles, subfusiles, ametralladoras, francotiradores y escopetas), se ensucian y encasquillan, así que habrá que limpiarlas a menudo. También existen armas secundarias, como la ballesta, y munición especial (de fuego o explosiva). Incluso tendremos que limpiar la máscara de gas, un detalle que ejemplifica el grado de meticulosidad de este título.

A pesar de contar con un correcto gunplay, ”Metro Exodus”, al igual que las entregas anteriores, fomenta el sigilo a la hora de eliminar enemigos o pasar desapercibido ante la presencia de monstruosas criaturas. En este sentido, cobra vital importancia el ciclo noche y día, ya que no será lo mismo atacar un campamento de saqueadores a plena luz que realizar una incursión cobijado en una oscuridad que también aprovechan toda clase de seres mutados. La soberbia climatología, que incluye toda clase de fenómenos atmosféricos (lluvia, tormentas de arena, nieve, ventiscas…), hace que la experiencia sea aún más inmersiva. Todo esto gracias a un apartado gráfico impresionante. Puede que estemos ante el FPS con mejor apartado visual hasta la fecha. Iluminación, texturas, efectos de partículas (arena, humo, gotas de lluvia, vaho de nuestra respiración…) y distancia de dibujado dan la talla para que el impresionante apartado artístico de esta propuesta luzca de maravilla (con soporte para 4K nativos y HDR en Xbox One X, siempre con un framerate sólido). El nivel sonoro (en un excelente Dolby Atmos) también sobresale, tanto por sus efectos como por las melodías eslavas que nos acompañan durante la travesía. Sacar a Artyom del subsuelo moscovita parecía una jugada osada y arriesgada por parte de 4A Games. En la superficie posapocalíptica, “Metro Exodus” se las tendría que ver con pesos pesados del calibre de ”STALKER”, ”Rage”, ”Mad Max” o la saga “Fallout”. Por fortuna, el talento de sus creadores convierte esta entrega en una odisea a través de la enormidad de Rusia que nos depara lugares y situaciones tan dispares como inolvidables. Un viaje en tren repleto de tensión y terror, con una atmósfera impecable y una factura técnica brillante.

Manu Castro (8/10)
@ManuCastroLSO
(20-04-2019)

 

• Lo mejor: Es un viaje que deja huella. La recta final en la ciudad muerta es maravillosa. Cerca de 20 horas apasionantes. El apartado gráfico y sonoro es apabullante.
• Lo peor: La IA enemiga, una vez más.

 

 

Título Original: Metro Exodus | Género: Acción / Aventuras / Terror | Nacionalidad: Ucrania | Director: Andrew Prokhorov | Actores: Christopher L. Parson, Anna Graves, Jamieson Price | Productor: Christina Begerska, Jon Bloch, Mykola Muravskyi | Guión: Dmitry Glukhovsky, Andrew Prokhorov | Música: Alexey Omelchuk, Volodymyr Savin | Plataforma: PlayStation4, Xbox One, PC | Desarrollador: 4A Games, Deep Silver

 

Sinopsis: Año 2036. Un cuarto de siglo después de que la guerra nuclear devastara la tierra, unos cuantos miles de supervivientes todavía se aferran a la existencia bajo las ruinas de Moscú, en los túneles del Metro. Se han enfrentado a los elementos contaminados, han luchado contra bestias mutantes y horrores paranormales, y sufrido las llamas de una guerra civil. Pero ahora, como Artyom, debes huir del Metro y liderar a un grupo de Spartan Rangers en un viaje increíble a través del continente recorriendo una Rusia posapocalíptica en busca de una nueva vida en el este. “Metro Exodus” es un épico shooter argumental en primera persona de 4A Games que combina combates mortales y sigilo con exploración y survival horror en uno de los mundos más envolventes jamás creado para un juego. Explora las tierras salvajes de Rusia a través de vastos niveles no lineales y sigue el emocionante argumento que abarca un año entero desde la primavera, pasando por el verano y el otoño hasta las profundidades del invierno nuclear. Inspirado en las novelas de Dmitry Glukhovsky, “Metro Exodus” continúa la historia de Artyom en la mayor aventura de “Metro” hasta la fecha.