Profundidad Seis (1989)

 

Donde viven los monstruos.

La primera de las películas de suspense y terror submarino (con toques de ciencia-ficción) estrenadas en 1989, fue esta producción de Carolco Pictures que vio la luz el 13 de enero. “Profundidad Seis” se adelantó unos meses a dos films de características similares, “Leviathan” (17 de Marzo) y “Abyss” (9 de Agosto) –más tarde llegaría la aportación española de la mano de Juan Piquer Simón, “La Grieta” (1990)–. La premisa del film nos sumerge en mitad del océano, en un remoto lugar que un pequeño equipo de técnicos e ingenieros está adecuando para la instalación de una base de lanzamiento de misiles nucleares (la guerra fría en su máximo esplendor; aún no había caído el muro). El trabajo es rutinario y la plantilla espera impaciente su relevo para respirar aire puro cuanto antes, hasta que un acontecimiento imprevisto tiene lugar en la zona de construcción… Allí descubren una enorme caverna de la que surge un belicoso monstruo antediluviano que no duda un segundo en atacar a los homínidos y sus ingenios tecnológicos. Este inoportuno encuentro le sirve a Sean S. Cunningham (director de la popular “Viernes 13“) para establecer un horror de pasillos metálicos, húmedos y oscuros, que tiene a “Alien, el Octavo Pasajero” como referente más que obvio. Y no sólo existen evidentes similitudes en cuanto a la ambientación, también podemos observarlas en las características del elenco protagonista y el desarrollo de los acontecimientos –George P. Costamos haría lo propio con su “Leviathan” (El Demonio del Abismo), otro film (muy) influenciado por la obra de Ridley Scott–. Debajo del mar, tampoco pueden oírte gritar…

Lo tenéis jodido. En el fondo marino se desata un verdadero infierno de claustrofobia y terror, con la criatura acechando bajo la superficie del agua y un grupo de sujetos que se desmorona por momentos y sucumbe al miedo y la presión. No hace falta salir al espacio exterior para sentir el desamparo del aislamiento; tampoco manejar un presupuesto exorbitante para ofrecer un espectáculo digno. En este sentido, “Profundidad Seis” le tiende la mano a “Leviathan” para configurar una sesión doble de serie B con aroma a videoclub. Las “hermanas pobres” de “Abyss” juegan en otra liga, no cabe duda, pero es algo que no les resta capacidad de asombro o diversión. Al bicho lo vemos venir de lejos, pero Cunningham se las ingenia para crear cierta tensión y algún que otro susto que nos levanta el pompis de la butaca (sus dotes para el slasher funcionan a esa profundidad). El engendro homicida es raro y repugnante, mata mucho y se le ve poco, por lo menos hasta la recta final, donde pierde la vergüenza y se muestra en todo su esplendor (su diseño es obra de Chris Walas, un tipo que ya nos había revuelto las tripas con su trabajo en “La Mosca” de Cronenberg). Mario Kassar y Andrew Vajna ponen los dólares para dotar de cierto empaque a una monster movie que goza de un destacado diseño de producción. La trama es sencilla, incluso ingenua, pero es capaz de mantener el interés por el devenir de los habitantes del DeepStar Six (la traducción del título original se la sacaron de la chistera), un simpático grupete de víctimas propiciatorias que se mojan las camisetas mientras tratan de huir de una muerte horrible que espera oculta tras cada compuerta.

Manu Castro (6/10)
@ManuCastroLSO
(21-02-2002)

 

• Lo mejor: Cuando Miguel Ferrer pierde la cabeza.
• Lo peor: Que se quede olvidada en la estantería.

 

 

 

Título Original: DeepStar Six | Género: Terror / Ciencia Ficción / Thriller | Nacionalidad: USA | Director: Sean S. Cunningham | Actores: Taurean Blacque, Nancy Everhard, Greg Evigan | Productor: Sean S. Cunningham, Patrick Markey | Guión: Lewis Abernathy, Geof Miller | Fotografía: Mac Ahlberg | Música: Harry Manfredini | Montaje: David Handman

 

Sinopsis: Durante unas maniobras militares con el objetivo de construir un emplazamiento para misiles nucleares en el fondo del mar, el equipo de la DeepStar Six ha despertado a una extraña criatura de las profundidades abisales. El peligro es inminente, las reservas de oxígeno se agotan y los científicos tratan, desesperadamente, de ponerse a salvo… Ahora su nueva misión será sobrevivir.