Abyss (1989)

 

Maravillas del abismo.

Aún faltaban unos meses para la caída del muro de Berlín (el 9 de noviembre de 1989) cuando “Abyss” se estrenó (el 9 de agosto de ese mismo año) en los cines de los Estados Unidos. Antes del paulatino derrumbe de la URSS, la cinta dirigida por James Cameron nos introduce de lleno en la caldeada paz de la Guerra Fría. En ese contexto de tensión bélica entre el bloque capitalista y el comunista, un submarino nuclear estadounidense, el USS Montana, colisiona con un objeto no identificado cerca de la fosa de las Caimán y se precipita al fondo marino con graves daños en el casco. La Armada, preocupada por la pérdida del sumergible y el armamento nuclear, envía una nave nodriza al lugar del suceso. El Benthic Explorer llega a la zona pocas horas después, con una unidad SEAL a bordo, al mando del teniente Hiram Coffey (Michael Biehn). Su misión es recuperar las ojivas nucleares y destruir toda la información secreta del USS Montana. Para llevar a cabo su objetivo, la Armada establece un centro de operaciones en una base petrolífera submarina llamada Deepcore, diseñada por Lindsey Brigman (Mary Elizabeth Mastrantonio) y dirigida por su exmarido, Virgil “Bud” Brigman (Ed Harris). La nave nodriza y la plataforma se conectan mediante un cordón umbilical, y el equipo de Coffey inicia el descenso para encontrarse con el grupo de técnicos. Entre tanto, buques y submarinos soviéticos se dirigen al lugar del siniestro para convertir las profundidades marinas en un auténtico polvorín atómico. Si todo esto no fuera suficiente, una fuerte tormenta tropical también se suma a la fiesta…

Inspirado por las hazañas de Francis J. Falejczyk, el primer ser humano en respirar fluido líquido en sus pulmones (durante un experimento del doctor Johannes A. Kylstra), Cameron escribió una historia corta que sería el germen del guión de “Abyss“. Años más tarde, durante el rodaje de “Aliens, el Regreso“, el director vio un documental de National Geographic sobre vehículos sumergibles en el Atlántico Norte. Fue ese el detonante definitivo para poner en marcha un proyecto que recuerda vagamente al relato corto de H. G. Wells, “In the Abyss“. Más evidentes son las conexiones con “Ultimátum a la Tierra” (Robert Wise, 1951), sobre todo si atendemos a los añadidos de la edición especial lanzada en 1993, que aumentó la duración de la cinta de 135 a 163 minutos. Con Gale Anne Hurd (su mujer por aquel entonces) ejerciendo de productora, el rodaje dio inicio el 15 de agosto de 1988. Descartada la filmación en mar abierto –y la isla de Malta, donde se encuentra el mayor tanque de agua del mundo, que tampoco se ajustaba a las necesidades de Cameron–, el equipo se trasladó a Carolina del Sur, a los estudios Gaffney, que contaban con unas inusuales instalaciones: una central nuclear inacabada propiedad de Duke Power. Allí se usaron dos enormes tanques de agua. Uno estaba en el reactor primario y otro en un pozo para una turbina. También se filmó material para la película en el mayor lago subterráneo del mundo, una mina ubicada en Bonne Terre, Missouri. A pesar de la tecnología punta utilizada y las muchas medidas de seguridad, el rodaje, que se alargó durante 140 agotadores días, fue una auténtica pesadilla para actores y técnicos. En palabras del propio Cameron: “Sabía que este rodaje iba a ser duro, pero nunca pude imaginarme cuánto. No quiero volver a hacer algo así nunca”.

Pasión, talento y 43 millones de dólares para construir un espectáculo asombroso. Antes del verano, 1989 ya era un año pasado por agua. “Profundidad Seis” y “Leviathan” habían conseguido que nos mojáramos más que los pies, introduciendo a la audiencia en un entorno aislado y claustrofóbico heredado de “Alien, el Octavo Pasajero“. De los lejanos rincones del espacio exterior a las profundidades marinas; porque bajo la superficie de nuestros océanos también hay monstruos… y no sólo eso. La propuesta de Cameron se desmarca pronto del terror y las criaturas aberrantes. La suya es una ciencia-ficción diferente, que aborda temas más allá de los sustos, las vísceras y el horror. Aquí la amenaza proviene de nosotros mismos. Los temores y la violencia surgen del miedo y la desconfianza entre semejantes. Reflejada en esos hipnóticos y luminiscentes seres del abismo, descubrimos la peor (y la mejor) cara de la condición humana. El afán de dominio sobre los otros, la paranoia de la guerra y el peligro nuclear se encarnan en la figura de un desquiciado Coffey. Por otro lado, el compañerismo, el amor, el altruismo, el sacrificio… le tienden la mano a Lindsay (y a Bud, en su emocionante descenso a las oscuras profundidades). Donde el militar sólo percibe la hostilidad de un enemigo esquivo, la joven contempla la esperanza de una nueva oportunidad para nuestra especie. El contacto que tiene lugar a semejante profundidad es una ingenua, aunque inspiradora, lección humanista –mucho más coherente en el montaje de 1993–.

Por supuesto, el despliegue de medios es abrumador, y garantiza un nivel visual y sonoro excepcional (memorable la banda sonora compuesta por Alan Silvestri). Cabe recordar las imágenes generadas por ordenador, creadas por Industrial Light & Magic, que marcaron el punto de partida definitivo para las superproducciones abarrotadas de CGIs. Numerosos títulos posteriores le deben mucho al pseudópodo de agua que aparece en la cinta, en especial el T-1000 de metal líquido de “Terminator 2: El Juicio Final” (1991). Fue precisamente la incorporación de estos innovadores efectos digitales lo que provocó el retraso en el estreno de la película, algo que puso muy nerviosos a los ejecutivos de 20th Century Fox (los mismos que impusieron recortes en el metraje y un final distinto al que Cameron había previsto). Su carrera comercial no fue un fracaso, pero distó bastante del éxito que algunos altos cargos del estudio esperaban. Con una recaudación mundial de aproximadamente 90 millones de dólares, “Abyss” se quedó un poco lejos de los 131 millones de “Aliens, el Regreso“, la anterior propuesta de Cameron. Mejor fortuna corrió su paso por los videoclubs de principios de los noventa, donde encontró un sitio destacado en las estanterías de aquellos locales que muchos añoramos. Relegada a un injusto segundo plano en la filmografía de Cameron, y en la ciencia-ficción, “Abyss” es una obra a reivindicar, una aventura emocionante, repleta de virtudes, que es mucho más que un hito técnico de la historia del cine.

Manu Castro (9/10)
@ManuCastroLSO
(21-02-2002)

 

• Lo mejor: El descenso de Ed Harris al abismo. La ambientación de tensión asfixiante.
• Lo peor: En mi opinión, nunca ha recibido la valoración que merece.

 

¿Sabías que…? El reparto y el equipo técnico practicó submarinismo durante una semana en las Islas Caimán antes del rodaje (el 40% del mismo tuvo lugar bajo el agua). Can-Dive Services Ltd., una empresa canadiense especializada en tecnología submarina, construyó los dos batiscafos (el Flatbed y el Cab One) usados en la película. Para suplir la necesidad que Cameron tenía de comunicarse con los actores y grabar sus diálogos bajo el agua, su compañía desarrollo nuevas técnicas. El sistema especial de respiración con líquido oxigenado fue probado con éxito en distintos experimentos con ratas que sobrevivieron al test.

Para crear el famoso tentáculo de agua, Cameron pensó en usar stop-motion en un primer momento, pero Phil Tippett le sugirió contactar con Industrial Light & Magic. ILM diseñó un programa para producir superficies de efecto líquido. La cara de Mary Elizabeth Mastrantonio fue escaneada con un software especial para la escena donde el alien imita el rostro de Lindsey. La plantilla de ILM tardó seis meses en crear los 75 segundos que la criatura aparece en pantalla. El film tenía que estrenarse el 4 de julio de 1989, pero se retrasó más de un mes mientras se añadían los efectos CGI.

 

 

 

Título Original: The Abyss | Género: Acción / Aventuras / Ciencia Ficción | Nacionalidad: USA | Director: James Cameron | Actores: Ed Harris, Mary Elizabeth Mastrantonio, Michael Biehn | Productor: Gale Anne Hurd | Guión: James Cameron | Fotografía: Mikael Salomon | Música: Robert Garrett, Alan Silvestri | Montaje: Conrad Buff, Joel Goodman, Steven Quale, Howard E. Smith

 

Sinopsis: En esta emocionante aventura de acción que se desarrolla bajo el agua, creada y dirigida por James Cameron (“Titanic“, “Terminator 2“, “Aliens“), un equipo civil de una plataforma de perforación recibe la misión de buscar y rescatar un submarino nuclear que se ha hundido misteriosamente en las profundidades del mar. Pronto el grupo se verá inmerso en una odisea espectacular que se desarrolla a 25.000 pies de profundidad, descubriendo y enfrentándose a una fuerza misteriosa que tiene suficiente poder como para cambiar el mundo o destruirlo.