Leviathan (1989)

 

Terror húmedo.

Apenas dos meses después del lanzamiento de “Profundidad Seis“, la película que dio el pistoletazo de salida a las aventuras subacuáticas del año 1989, se estrenó esta segunda propuesta –anterior al “Abyss” de James Cameron (9 de agosto)–, producida por Filmauro (la compañía fundada por Luigi De Laurentiis, hermano de Dino De Laurentiis) y distribuida por Metro-Goldwyn-Mayer. Al frente del proyecto encontramos a George Pan Cosmatos, que venía de dirigir “Rambo: Acorralado Parte II” (1985) y “Cobra, el Brazo Fuerte de la Ley” (1986). Alejado de la acción desatada de sus títulos precedentes, aquí construye un relato de tensión y claustrofobia submarina que adopta sin rubor la atmósfera y el esquema de “Alien, el Octavo Pasajero” –como hiciera Sean S. Cunningham en “Profundidad Seis“, un film que complementa a este para diseñar una sesión doble de cine bastante gamberra–. Desde la ambientación de pasillos oscuros a la acuciante sensación de aislamiento, “Leviathan” (El Demonio del Abismo) canibaliza con voracidad los planteamientos de la obra de Ridley Scott para ofrecernos una monster movie funcional y, a ratos, entretenida. También utiliza una “tripulación prescindible” similar a la embarcada en la nave espacial Nostromo y, por extensión, a la que conocimos en la base submarina DeepStar Six. Esta vez, los pollos con escafandra son un grupo de mineros y técnicos que trabajan en el fondo oceánico para una multinacional cabrona. ¿Os suena? Por cierto, las secuencias que nos muestran su rutina de trabajo son más que ridículas. En mitad de un turno de extracción de mineral se encuentran con algo inesperado…

Un buque soviético hundido en medio de la nada. Investiguemos, ¿qué podría salir mal? La instalación minera está a las órdenes de un geólogo llamado Beck (al que da vida Peter Weller, un par de años después de interpretar a “RoboCop“) y del oficial médico (Richard Crenna, el inolvidable coronel Trautman). Juntos se empeñan en tomar las decisiones más desacertadas que podáis imaginar y terminan exponiendo a toda la plantilla a un ser mutante y asesino que se cuela en la base con ganas de carne humana. Antes de que comience el repertorio de muertes, hay tiempo para que un miembro del equipo se infecte con un microorganismo chungo recogido en el navío ruso. Después llega la pertinente incubación del patógeno y una cadena de errores en la cuarentena que acaban por resultar mortales. Incluso aparece un ordenador parlante y las sospechosas directrices de una siniestra corporación comercial; todo muy “Alien“. El resto del elenco (Ernie Hudson, Amanda Pays, Daniel Stern antes de robar casas…) es carnaza para un monstruo (obra de Stan Winston, responsable de la forma final de “Terminator” o “Depredador“) que sigue las no muy esmeradas líneas de texto escritas por David Webb Peoples (guionista de “Blade Runner” entre otras). Por fortuna, existe cierto grado de tensión en la narración, gracias a una atmósfera inquietante y opresiva, que sin duda se beneficia del buen trabajo de Ron Cobb en el diseño de decorados (un tipo que participó en la construcción de la nave espacial de “Encuentros en la Tercera Fase“). A este repertorio de nombres ilustres de la industria se une Jerry Goldsmith, que compone una correcta banda sonora, sin florituras. Esta inmersión es una serie B indicada para públicos que disfruten con las carreras, las amputaciones y los sustos que sólo se dan en esos oscuros lugares habitados por criaturas poco recomendables.

Manu Castro (6/10)
@ManuCastroLSO
(03-02-2006)

 

• Lo mejor: Cumple como película de monstruos.
• Lo peor: Tenía ingredientes para algo más sabroso.

 

 

 

Título Original: Leviathan | Género: Terror / Ciencia Ficción / Thriller | Nacionalidad: USA | Director: George P. Cosmatos | Actores: Peter Weller, Richard Crenna, Amanda Pays | Productor: Aurelio De Laurentiis, Luigi De Laurentiis | Guión: David Webb Peoples | Fotografía: Alex Thomson | Música: Jerry Goldsmith | Montaje: John F. Burnett, Roberto Silvi

 

Sinopsis: Un grupo de mineros submarinos encuentra cerca de sus instalaciones un buque militar soviético hundido. En él descubren un horrendo monstruo resultante de un experimento genético fallido. Sin poder salir a la superficie, los mineros deberán sobrevivir y buscar la forma de acabar con la violenta criatura sedienta de sangre.