Resident Evil 2: Apocalipsis (2004)

Resident Evil 2: Apocalipsis (2004)

 

Brote incontenible, Apocalipsis inevitable.

Picoteando –o pisoteando– entre los argumentos del “Resident Evil 2” y el “Resident Evil 3: Nemesis” (incluida la intro del “RE Code: Veronica”), nos llega la secuela de la película de 2002, “Resident Evil”. A la resoluta Alice (Milla Jovovich) la habíamos dejado medio en pelotas y portando una escopeta por las desoladas calles de Raccoon City, en pleno advenimiento zombi. El guión de Paul W.S. Anderson engulle de manera compulsiva la trama sobre la plaga zombie desarrollada en la segunda entrega de la saga de videojuegos, construyendo un trama inconexa, de narrativa desordenada; batiburrillo conformado por una sucesión de escenas por las que se pasean un puñado de hieráticos personajes de nombres familiares para el fan. La acción, de factura entre torpe y ridícula (el arsenal de tonterías acrobáticas que despliega Alice es pura vergüenza), sustituye por completo al terror; todo un descalabro conceptual tratándose de una supuesta película de zombies.

Toca esclarecer –de manera simplona– lo ocurrido en la ciudad desde el primer brote hasta el Apocalipsis vírico. Umbrella reabre “La Colmena” para investigar lo sucedido, y encarga tan crítica misión a un grupo de sujetos un tanto incompetentes. Los infectados huyen, el virus campa a sus anchas y aquello se transforma en un infierno sobre la tierra. La malévola compañía evacúa a sus empleados más valiosos y sella las salidas de la localidad al más puro estilo “1997: Rescate en Nueva York”. El plan de extracción sufre un inesperado percance y Angie, la hija del doctor Ashford (en la película es el tipo que diseñó el Virus-T), queda atrapada entre muertos vivientes y perros rabiosos. Intramuros, un grupo de personas ha logrado sobrevivir a los mordiscos de los zombies y al ataque de lo lickers (aquí rediseñados de manera un poco más convincente). El buen doctor contactará con ellos haciendo uso de una habilidad informática acojonante, para ofrecer a tan desesperado personal un trato de veras atractivo. La niña es la clave para salir de una ciudad condenada.

Umbrella, una compañía con ganas de marcha. Por si fuera poco todo el tema de la infección, el asesinato indiscriminado de civiles y la vulneración de todos los derechos humanos conocidos, la empresa del paraguas activa un experimento ultra secreto que atiende al nombre en clave “Némesis”; el grotesco ser modificado y mutado genéticamente que nos las hizo pasar canutas en la tercera parte consolera. ¿Miedo? Pues no. El monstruoso ser, que sólo alcanzaba a articular un “¡STARS!” de vez en cuando, queda aquí reducido a un aparatoso armatoste de movilidad tosca y comportamiento irrisorio. Esta es la gran desgracia de una cinta plagada de despropósitos de calibre más o menos soportable. Ahora Milla Jovovich es una auténtica maquina de matar y nada se interpone en su paso; la sensación de invulnerabilidad de su personaje destroza la tensión y reduce la amenaza a cero. La sucesión de ocurrencias se precipita en la recta final, hasta llegar a la escena donde Alice y Némesis se dan de hostias (sic) a puño desnudo: el prestigio de la criatura por los suelos.

Si entendemos esta segunda parte de “Resident Evil” como un simple film de acción, sin otra pretensión que la de tratar de entretener a la muchachada durante su hora y media de metraje, posiblemente no salgamos defraudados del cine. El problema sobreviene cuando pretendemos visualizar una aceptable cinta de terror o la coherente interpretación de la saga videojuegos. Entonces el fracaso es rotundo. No encontraremos ni lo uno ni lo otro. “Resident Evil 2: Apocalipsis” no es un film de horror, mucho menos de zombis (a pesar de algún garabato puntual), y desde luego dista mucho de ser una adaptación mínimamente coherente. A pesar de la grata la inclusión de Jill Valentine y Carlos Olivera en medio de tal follón –meritoria aportación entre tanta desidia–, permanece de fondo el desagradable regusto que genera contemplar tanto elemento desaprovechado: el virus, los muertos reanimados, la ciudad desierta… Lástima que este proyecto se desmarque tan claramente de los zombies, el gore y el terror de serie B, entregado a la acción más desmesurada y ridícula.

Manu Castro
@ManuCastroLSO
(05-11-2004)

 

• Lo mejor: La chulería de Sienna Guillory.
• Lo peor: La errónea decisión de abandonar por completo el género de terror y su apuesta por la acción más rudimentaria. Némesis, ni da miedo ni supone una amenaza; es un ser absolutamente nulo.

 

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Resident Evil 2: Apocalipsis (2004)

 

Título Original: Resident Evil: Apocalypse | Género: Acción / Terror / Ciencia Ficción / Thriller | Nacionalidad: Alemania / Francia / Gran Bretaña | Director: Alexander Witt | Actores: Milla Jovovich, Sienna Guillory, Oded Fehr | Productor: Paul W.S. Anderson, Jeremy Bolt, Don Carmody | Guión: Paul W.S. Anderson | Fotografía: Derek Rogers, Christian Sebaldt | Música: Elia Cmiral, Jeff Danna, HIM, Ben Moody | Montaje: Eddie Hamilton

 

Sinopsis: Después de una complicada huida de las tenebrosas instalaciones subterráneas de “La Colmena”, Alice (Milla Jovovich) debe volver rápidamente a la guerra que se libra en el exterior entre policías, soldados de élite y los muertos vivientes. Con la ciudad puesta en cuarentena, Alice se une a un pequeño grupo de supervivientes, liderados por Jill Valentine (Sienna Guillory) y Carlos Oliveira (Oded Fher), con la misión de rescatar a la hija del Dr. Ashford, el creador del virus mutante T, que ha desaparecido. Comienza una carrera frenética contrarreloj de todos ellos, quiénes tendrán que enfrentarse a una legión de zombies sedientos de sangre, perros mutantes y al enemigo más siniestro de todos: Némesis.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Resident Evil 2: Apocalipsis (2004)

 

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