Jurassic World: El Reino Caído (2018)

 

Dentista tonto-el-culo.

El instituto que hay cerca de la casa de mis padres tiene (o tenía) una rampa la hostia de guapa –creo que las sucesivas reformas del edificio acabaron con ella–. Yo la miraba de niño y pensaba: “Tiene que ser acojonante bajarla a toda mecha montado en mi BH azul”. Me parecía una idea estupenda, trepidante y (muy) currada, en plan Evel Knievel a lo asturiano gilipollas. Un día subí aquella rampa, me monté en mi bicicleta y bajé dando pedales por ella. A mitad de recorrido supe que mi idea era pura mierda. Al final me estrellé en una valla y me abrí la cabeza contra un bloque de hormigón. Sangré mucho y un vecino me llevó a casa con una brecha en la frente y la camiseta de Kas naranja manchada de rojo. Tras visionar “Jurassic World: El Reino Caído”, me ha embargado una sensación similar. Esta nueva entrega de la saga desprende un hedor a ocurrencia de discoteca chunga a las seis de la madrugada. Algo había que hacer con los más de 1.600 millones de dólares de recaudación del primer “Jurassic World“, e imagino que en la Universal comenzaron a escribir, casi de inmediato, ideas más o menos descabelladas en las servilletas y el papel del váter del estudio. Entre Colin Trevorrow y Derek Connolly sacaron adelante un guión construido sobre todo tipo de chorradas e incongruencias (no exagero lo más mínimo). En un primer (y breve) momento, la trama de esta secuela se fuma sin contemplaciones la premisa de “El Mundo Perdido”. El parque se ha ido al traste y los dinosaurios corretean libremente por sus ruinas, hasta que el volcán de la isla se activa y amenaza con extinguir de nuevo a los animales prehistóricos. Toca organizar una misión de rescate que esconde propósitos más oscuros. Cambiamos Sorna por Nublar, añadimos una pizca de idiotas con propensión a sufrir muertes vergonzosas, un montón de planos CGI estándar… Toma ya innovación.

Tras muchos (demasiados) disparates y tontadas, que corroboran las fisuras de un libreto bochornoso e inconsistente, salimos de la isla, y la trama muta para intentar transformarse en un suspense (de ¿terror? gótico) que se revela inoperante. He aquí la supuesta aportación de Bayona más allá del encargo. Antes de llegar a la mansión de Benjamin Lockwood (James Cromwell), desconocido socio (y remedo) de John Hammond en el desarrollo de la tecnología para clonar los dinosaurios, conocemos a un puñado de personajes igual de irrelevantes (alguno incluso llega a resultar enervante). En las oscuras estancias de tan imponente edificio, tiene lugar el giro hacia un conato de horror que no consigue su objetivo; el corre que te pillo por los pasillos de la casa de “El Orfanato” resulta agotador y desangelado. Lo que sucede en sus sótanos es aún peor. Aquí el argumento alcanza la categoría de chanza inoportuna y fuera de lugar. Los roles de Toby Jones y Rafe Spall personifican esta broma sin gracia, junto al higienista dental al que da vida Ted Levine. Por el camino, la cinta manda a tomar por culo el tono aventurero de entregas anteriores y la interesante química que había entre Bryce Dallas Howard y Chris Pratt. También consigue que la inevitable dosis de nostalgia, las referencias a la saga y la fugaz presencia de Ian Malcolm (Jeff Goldblum) y Henry Wu (BD Wong) resulten planas y vacías, denotando la absoluta falta de carisma de esta propuesta. Demasiado lastre para la cinta, incluso asumiendo el carácter lúdico de un blockbuster simplón. Después de dos horas de gritos y carreras, el planteamiento más jugoso de esta película sucede en los últimos minutos de metraje (tiene narices): un guiño a los “Xenozoic Tales” de Mark Schultz que garantiza un tercer “Jurassic World”. Por cierto, ¡basta de dinosaurios híbridos! ¡Basta de sodomizar al glorioso Tyrannosaurus rex!

Manu Castro (4/10)
@ManuCastroLSO
(21-06-2018)

 

• Lo mejor: El brachiosaurus desapareciendo en la nube piroclástica.
• Lo peor: No resulta estimulante ni como sencillo cine espectáculo. La nieta de Lockwood.

 

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Título Original: Jurassic World: Fallen Kingdom | Género: Acción / Aventuras / Ciencia Ficción | Nacionalidad: USA | Director: J.A. Bayona | Actores: Chris Pratt, Bryce Dallas Howard, Rafe Spall | Productor: Belén Atienza, Patrick Crowley, Frank Marshall | Guión: Derek Connolly, Colin Trevorrow, Michael Crichton | Fotografía: Oscar Faura | Música: Michael Giacchino | Montaje: Bernat Vilaplana

 

Sinopsis: Han pasado cuatro años desde que el parque de atracciones y centro vacacional de lujo Jurassic World fue destruido por los dinosaurios. La Isla Nublar está ahora abandonada por los humanos, mientras los dinosaurios intentan sobrevivir por sí mismos. Cuando el volcán durmiente de la isla vuelve a la vida, Owen Grady (Chris Pratt) y Claire Dearing (Bryce Dallas Howard) organizan un equipo de rescate para salvar a aquellos dinosaurios que han quedado con vida tras la extinción. En su expedición, Owen intentará encontrar a Blue, su dinosaurio favorito, que aún permanece perdido en la jungla. Mientras, Claire, que ha adquirido un gran respeto por estas criaturas, considera que su misión es salvarlas. Juntos aterrizarán en una isla inestable en la que la lava supone una gran amenaza. Además, como telón de fondo está la conspiración que podría poner en peligro a todo el planeta y hacerlo retroceder a un orden no visto desde los tiempos prehistóricos.