Vengadores: Infinity War (2018)

 

Los superhéroes (y los supervillanos) también lloran.

Confluyen en “Infinity War” tres bloques temáticos que han transitado en paralelo durante una década de universo cinematográfico Marvel, con préstamos y cruces entre ellos cada vez más habituales (y sabrosos). Han sido necesarias 18 películas hasta la fecha (19 contando la que nos ocupa) para construir un entramado tan sólido como carismático, lo suficiente para que nos acongoje la posibilidad de que algún canalla cósmico con aires de grandeza intente acabar con todo lo que nos ha hecho disfrutar desde hace tanto tiempo. Sabíamos que esta entrega era el fin de trayecto para algunas cosas (quizá para muchas), por eso no resulta sorprendente comprobar cómo se disipan los coqueteos con el thriller político que pudimos ver en las dos entregas anteriores de Capitán América (“El Soldado de Invierno” y “Civil War“) una vez declarado el estado de emergencia. La del Capi es la línea argumental sacrificada a los pies del trono de un titán loco que pretende modelar la faz del Universo mismo. Esta “Guerra del Infinito” se asienta en un término medio de estilos dispares que acaricia varios géneros para construir uno propio. El rumbo hacia la space opera cómico-fantástica que fijaron las dos entregas de “Guardianes de la Galaxia” y “Thor: Ragnarok“, nos traslada de nuevo a una galaxia de maravillas que ahora se fusiona –con pericia milimétrica– con la verbena de acción pirotécnica que transcurre en La Tierra. Me congratulo al comprobar que la lúdica frescura de James Gunn y Taika Waiti ha venido para quedarse.

Los hermanos Russo han construido un alucinante circo de tres pistas donde la adictiva trama (qué genial MacGuffin son las gemas del infinito) salta con agilidad y salero entre las peripecias del trío Iron Man-Dr. Strange-Spider-Man, los fieles compañeros del Capitán América y la gesta de Thor –con Star-Lord y su familia galáctica asumiendo un papel fundamental en la cohesión de una aventura repleta de matices sobresalientes–. Épica y humor (los one-liners marca de la casa es su máximo esplendor) se suman a un envidiable sentido del ritmo, el espectáculo y el drama, elementos que consiguen dejarnos boquiabiertos en no pocas ocasiones. A esta fiesta colosal, que deslumbra con sus efectos visuales, sus escenas de acción, sus mundos hipnóticos y su (inesperada) crudeza, aún le restan bemoles para dejar una bala (verde) en la recámara (y varias más en el cinturón). Ya no se le escapa a nadie que una de las mejores creaciones de este entramado es el Bruce Banner-Hulk de Mark Ruffalo. Es aquí donde debemos resaltar la otra gran virtud de una propuesta que maneja con soltura una recua de personajes que en ningún momento se apelotonan, se molestan o pisan en pantalla. Este equilibrio nos permite disfrutar de un crisol de protagonistas envidiable. Por supuesto, y a pesar de la larga duración de la película, es imposible que todos brillen a plena intensidad, pero incluso los más perjudicados por la superpoblación de héroes encuentran una ventanita para sacar la cabeza. Resulta curioso que los dos elementos que mejor gestiona el film de los Russo sean precisamente el equilibrio entre los muchos ingredientes que lo componen y la superpoblación de seres que habitan en él; dos conceptos fundamentales dentro del notable guión confeccionado por Christopher Markus y Stephen McFeely.

El tiempo del titán ha llegado. “Vengadores: Infinity War” se erige a mayor gloria de un Thanos que destierra no sólo la maldición del villano descafeinado, sino la recurrente construcción del “malo de la función” como entidad unidimensional. Este tipo morado (ahora rosa) tiene sus mierdas como cualquiera de nosotros: sufrimientos, dudas, miedos y miserias. Diseñado como núcleo central de la narración, sobre su fanatismo desmedido pivota el desarrollo de un planteamiento bélico-genocida (que puede dar pie a un interesante debate moral) que representa la amenaza definitiva. Entre tanto aire megalómano se asoma su relación con Gamora, otro regalo inesperado, tan sutil como cautivador. Los planes de Thanos, hijo de Mentor y hermano de Starfox, representan el culmen de un proyecto que ha trasformado la industria del entretenimiento, introduciendo el concepto de universo cinematográfico y serializando el cine comercial de blockbusters creado por Steven Spielberg y George Lucas a finales de los años setenta. Kevin Feige ha “saqueado” la Casa de las Ideas para llevar a Hollywood al siguiente nivel. Fieles a este modelo, los hermanos Russo nos presentan una (gloriosa) entrega más; un film que alcanza el éxtasis con un chasquido de dedos demoledor. El público asume encantado el engaño, porque en el fondo (casi) todos somos conscientes de la realidad: “Infinity War” no ha venido a poner fin a nada, todo lo contrario (he ahí la fenomenal escena poscréditos). Asentados sobre su majestuosa estructura de asombroso megablockbuster, podemos imaginar otros diez años de Marvel Studios (al menos).

Manu Castro (8/10)
@ManuCastroLSO
(03-05-2018)

 

• Lo mejor: Es (casi) todo lo que esperábamos de ella. La escena de la fragua.
• Lo peor: Tener que esperar un año para comprobar cuan engañoso ha sido ese “Snap!” final.

 

 

 

Título Original: Avengers: Infinity War | Género: Acción / Aventuras / Fantástico | Nacionalidad: USA | Director: Anthony Russo, Joe Russo | Actores: Robert Downey Jr., Chris Hemsworth, Mark Ruffalo | Productor: Victoria Alonso, Louis D’Esposito, Kevin Feige | Guión: Christopher Markus, Stephen McFeely | Fotografía: Trent Opaloch | Música: Alan Silvestri | Montaje: Jeffrey Ford, Matthew Schmidt

 

Sinopsis: Un nuevo peligro acecha procedente de las sombras del cosmos. Thanos, el infame tirano intergaláctico, tiene como objetivo reunir las seis Gemas del Infinito, artefactos de poder inimaginable, y usarlas para imponer su perversa voluntad a toda la existencia. Los Vengadores y sus aliados tendrán que luchar contra el mayor villano al que se han enfrentado nunca, y evitar que se haga con el control del Universo. En su nueva e impactante aventura, el destino de la Tierra nunca había sido más incierto, las Gemas del Infinito estarán en juego, unos querrán protegerlas y otros controlarlas, ¿quién ganará?